animal coming alive.
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(un cuentito anti-prejuicios.)
sábado, 9 de julio de 2011 | 21:52 | 0 comments


Minnie nunca conoció la ciudad, gracias a que desde pequeña el campo ha sido su hogar, y sinceramente ella no tiene demasiado interés por los suburbios ya que siempre se repite a si misma que en la ciudad no encontrara nada más que basura en las calles y dinero por doquier. Cuando era apenas una niña, digamos siete o seis años, su padre fue enviado al ejercito, para hacer servicio militar y ni su madre ni ella supieron nada de el por unos cuatro años. Su odio por la guerra  comenzó aquel otoño cuando las hojas de los árboles comenzaban a enmarronarse y la pequeña niña recibió una visita de un jefe militar que le anunciaba a su madre y a Minnie que su padre había muerto en un acto de valentía.

Ya cumplidos los diez años, Minnie comenzó su quinto grado, y su primer día de clases se decidió por tomar un camino nuevo hacia la pequeña Escuela Bastardos con Gloria (ubicada entre el verde del campo, rodeada de bellas e ostentosas flores). La imagen de ver a una pequeña niña atravesar un camino concreto en el campo, lleno de serpientes, y cual bicho extraño se te cruce por la mente, podría resultar peligrosa para cualquiera. Pero la madre de Minnie, que confiaba ciegamente en ella, la creía capaz de salir sin herida alguna de ese recorrido cada día de su vida. Su primer día de quinto grado comenzó completamente normal, desayuno leche de la nueva vaca bebe que había recién nacido, y tomo el nuevo recorrido que ya había practicado, rogando no perderse. En uno de esos movimientos como cualquiera, diviso a una bella bola de pelos que correteaba a sus alrededores. Supo al instante que se trataba de un indefenso mapache, así que dudo unos instantes, pero supuso que desviarse un poco del camino no le afectaría ya que todavía quedaba tiempo para que comenzaran las clases. Corrió acompañándose del ruido de las garras del mapache contra el pasto, hasta ponerse de rodillas para agarrarlo con ambas manos, levantar la vista y encontrarse cara a cara con un anciano, con unas desgastadas ropas, sentado sobre un tronco de árbol. Minnie se mostró extrañada al principio, pero se tranquilizo rápidamente. No podía ser alguien malo, no tenia que temerle a lo desconocido. Ella no lo pinto de loco ni en un instante cuando una amable conversación de desconocidos comenzó a surgir entre ellos. Ambos se mostraban razonables y tranquilos, porque tenían un buen presentimiento. Y nuestra protagonista simplemente se dejo llevar por la fantasía cuando el anciano comenzó a hablar sobre una extrañeza llamada ‘almas que viajan por el tiempo’. No le importaba si le creía o no, tan solo se sentó a escuchar sus hazañas como ‘alma’. No lo juzgo, no lo replanteo, solo lo escucho, y se atrapo con su interesante historia. Ese día se olvido por completo de ir a la escuela, pero de vez en cuando le sigue visitando para escuchar otro resto de sus magnificas historias.